Una nueva investigación ayuda a demostrar cómo la profundidad afecta la distribución de los peces

Peces de aguas profundas observados en el Atlántico tropical y el mar Caribe, a profundidades de 250 a 800 m. Las imágenes están organizadas por profundidad y no están a escala. Fuente: Figura 6 de Gerringer et al. (2026), Observaciones de peces de aguas profundas a profundidades de 250 a 6300 m frente a Puerto Rico. Descargue la versión de alta resolución (jpg, 2.16 MB)
¿Cómo cambian los cuerpos y los estilos de vida de los peces con la profundidad? Esta pregunta es el tema principal de un nuevo estudio que analiza imágenes de aguas alrededor de Puerto Rico. Esto ayuda a que los científicos puedan comprender cómo es que los peces interactúan con su medioambiente a distintas profundidades.
Comprender dónde viven los diferentes tipos de peces y su comportamiento es fundamental para mejorar el manejo de recursos marinos de manera responsable. Los estudios enfocados en la distribución de peces se llevan a cabo normalmente recolectando muestras con equipo de pesca, como las redes de arrastre. Estas recolecciones son esenciales para las ciencias marinas, pero no nos indican cómo interactúa los peces con sus ecosistemas submarinos. Para este estudio, los investigadores usaron videos grabados por vehículos operados a distancia (ROV) y sumergibles acuáticos para estudiar las especies de peces en sus hábitats naturales. Los autores del artículo, que incluyeron estudiantes de pregrado de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) en Geneseo, revisaron imágenes de 30 buceadas de exploración grabadas por los equipos que operaban el ROV Deep Discoverer, el ROV Global Explorer y el sumergible Alvin de la Instalación Nacional de Inmersión Profunda, operado por la Institución Oceanográfica Woods Hole, de la NOAA Ocean Exploration. Los resultados cuentan una historia clara que respalda los hallazgos de otros expertos en aguas profundas. Se observó que la abundancia y la biodiversidad disminuyeron con la profundidad para todos los peces, lo cual demuestra que la vida en las profundidades requiere adaptaciones especializadas. Se encontró un mayor porcentaje de peces que habitan en el fondo y viven como depredadores de emboscada a medida que incrementamos en profundidad. Sin embargo, quizás lo más interesante es que estas especies que se encuentran nadando en aguas más profundas y frías tienden a tener cuerpos largos, similares a los de las anguilas, mientras que las de aguas menos profundas parecen más “normales”.

Peces de aguas profundas observados en el océano Atlántico tropical y el mar Caribe, a profundidades de 800 a 6000 m. Las imágenes están organizadas por profundidad y no están a escala. Observe los cuerpos más parecidos a anguilas de estos peces en comparación con los peces de aguas más superficiales que se muestran en las imágenes superiores. Fuente: Figura 7 de Gerringer et al. (2026), Observaciones de peces de aguas profundas a profundidades de 250 a 6300 m frente a Puerto Rico. Descargue la versión de alta resolución (jpg, 2.16 MB)
Los expertos han sugerido algunas razones para este patrón en los últimos años. Podría ser que los cuerpos más largos ayuden a los peces de aguas profundas a nadar largas distancias para encontrar alimento, convirtiéndolos en “maratonistas” en comparación con los “velocistas” de aguas poco profundas. Un cuerpo más largo también podría ayudar a los peces de aguas profundas a percibir su ambiente oscuro al añadir más sensores a su línea lateral, un órgano que ayuda a los peces a detectar el movimiento en el agua. Se necesitan más investigaciones para determinar con certeza el porqué de estas formas alargadas. Sin embargo, el confirmar que este patrón es el mismo en distintas partes del océano es un primer paso importante.
Esta estrategia de observar a los peces de aguas profundas donde vivían también condujo a otros hallazgos interesantes. Algunos peces generalmente considerados pelágicos (que nadan en la columna de agua sin tocar el fondo del océano) fueron vistos interactuando con el fondo marino o escapando (por poco) de depredadores que viven en el fondo, como las anémonas. También se filmaron peces viviendo en y alrededor de basura con frecuencia durante las expediciones. Descubrimientos como estos no habrían sido posibles sin imágenes de las profundidades marinas.
Esta raya de aguas profundas, vista “atropellando” a un pez óseo llamado dragonet, fue un ejemplo que los investigadores observaron de las interacciones entre los peces y el fondo marino. Video cortesía de la Expedición Voyage to the Ridge 3 de 2022 de NOAA Ocean Exploration. Download HD version (mp4, 16.3 MB)
“La posibilidad de observar organismos de aguas profundas en su medioambiente es crucial para nuestra comprensión”, afirmó Mackenzie Gerringer, autora principal del nuevo estudio.
“Aprendemos muchísimo al observar cómo algunos peces se posicionan verticalmente en lugar de nadar horizontalmente, o cómo algunas anguilas ‘cusk’ se alimentan regularmente cerca de corales de aguas profundas. Una especie se define por su secuencia de ADN, la forma y las características de su cuerpo a partir de un espécimen recolectado, pero es mucho más que esto. Necesitamos múltiples maneras de observar las especies de aguas profundas para comprender realmente sus vidas”.
El uso del sumergible Alvin, recientemente reacondicionado, fue especialmente útil para observar a los peces de las aguas más profundas del estudio. Los investigadores observaron múltiples anguilas ‘cusk’ en la Fosa de Puerto Rico, que parecen ser un grupo de peces muy importante y poco estudiado en aguas extremadamente profundas. El nuevo límite de profundidad del Alvin, de 6500 metros (21 300 pies), abre nuevas oportunidades para la exploración de entornos de profundidades extremas.
“Esto es exactamente para lo que se diseñó el Alvin, y la razón por la que la Fundación Nacional de Ciencias y la Oficina de Investigación Naval dedicaron tanto esfuerzo a las mejoras que le permiten sumergirse más profundo que nunca”, declaró Anna Michel, científica jefa de la Instalación Nacional de Inmersión Profunda de la Institución Oceanográfica Woods Hole, que gestiona y opera el submarino. “Los científicos regresan de las buceadas en el Alvin transformados, y sus observaciones directas han revolucionado la comprensión de los procesos físicos, químicos y biológicos que rigen las profundidades oceánicas y que contribuyen a la vida en la superficie”.
Este estudio se realizó como parte de una Experiencia de Investigación Basada en Cursos (CURE) para estudiantes universitarios de un curso de laboratorio de Biología Marina en SUNY Geneseo. Los datos de acceso abierto, como los proporcionados por la Exploración Oceánica de la NOAA, brindan oportunidades significativas para que los estudiantes universitarios participen en la investigación de las aguas profundas. Un estudio financiado por la NOAA y el programa de becas de Educación para la Exploración Oceánica de la Fundación Nacional del Santuario Marino (n.° 22-01-B-417 para M.E. Gerringer) demuestra que los programas CURE en aguas profundas mejoran la comprensión del proceso científico y el compromiso de los estudiantes con su formación en la biología. El estudio detalla cómo programas como el CURE en aguas profundas, que dio origen al artículo presentado en este artículo, pueden implementarse en los cursos de biología.
Este nuevo estudio fue dirigido por Mackenzie Gerringer, de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) en Geneseo, y fue coautorado por Chryssanthi Tzetzis, , Jacob Calus, Abisage Sekarore, Erin Patton, Julia Cappiello, Emily McMahon, Nikki Fuller, Gabriel Rosado, Allison North, A.J. Petty, Benjamin McPherson, Emily Morgan, Christopher Cook, Cole Janda, Andrew Kareeparampil, Olivia Knudsen, Brooke Licata, Peyton Mackey, Nathan Phillips, Megan Roell, Catie Sawyer, Makena Scarlata, Giovanna Sineo, Evan Weaver, Brett H. Woodworth (SUNY Geneseo), Kasey Cantwell (NOAA Ocean Exploration), Daniel Wagner (NOAA Ocean Exploration, Ocean Exploration Trust), Brian R.C. Kennedy (NOAA Ocean Exploration, Ocean Discovery League, Boston University), Thomas Morrow, Samuel Candio (NOAA Ocean Exploration), S. Adam Soule (University of Rhode Island), Anna P.M. Michel (Woods Hole Oceanographic Institution), Andrea M. Quattrini (Smithsonian Institution), y A. Leitner (Oregon State University).
Gerringer et al. (2026) Observations of deep-sea fishes at depths 250 to 6300 m off Puerto Rico. ICES Journal of Marine Science 83(1). Acceda al artículo completo en línea.
Este artículo fue traducido por Astrid Leitner y José Orozco Juarbe.